
Día 14 Anoche Elem se dirigió a un almacén del Barrio de la Torre. Pude observarla desde una esquina del edificio. Estuvo allí esperando un rato, apoyada en la pared, fuera del almacén. Al rato llegaron unos hombres y le dieron una caja y lo que parecía un puñado de papeles. Había un hombre regordete y bajito, que era el que hablaba, y otros tres más delgados con él. No les pude ver las caras porque estaba muy oscuro. Tampoco escuché lo que decían... demasiado lejos. Espero que otro día estén más cerca. Tengo que descubrir quiénes son esos tipos. Día 16 NoEspace tranquilízate... Puede que tu subconsciente te haya engañado... No, ¡no puede ser! Anoche Elem volvió a ese almacén, y aunque seguí sin poder ver bien con quién estaba, esta vez sí que pude oír brevemente las voces. ¡El hombre bajito era Sadai! Juraría que la voz que oí era la suya. ¿Qué está haciendo Elem con ese desecho humano? ¡Mierda! Tengo que conseguir acercarme más y escuchar esas conversaciones... Día 22 ¿Qué está pasando? ¡No entiendo nada! Hace tres días Elem volvió al almacén, pero cuando me escondí tras la esquina, la perdí de vista. Casi me da un ataque al corazón cuando escuché su voz detrás de mí: - ¿Buscas a alguien, NoEs? No tuve tiempo de reaccionar. Sólo recuerdo un tablón enorme a punto de estrellarse contra mis narices. Me desperté atado de pies y manos, dentro del almacén, a una columna. Elem me estaba mirando. - ¿Ya te has despertado, cariño? - El... Elem, ¿qué estás haciendo? ¿Qué haces con ese tío? - Lo siento, cariño, pero tengo que hacer esto. Dentro de unos días vendré a liberarte. Se dirigió a la salida sin decir más y me dejó allí. Le grité, le rogué que me explicase lo que ocurría, pero ni siquiera se dio la vuelta. Se marchó, y he pasado en ese almacén tres días... ¡tres malditos días sin comer ni beber! Tengo las cuerdas vocales destrozadas de tanto gritar para pedir ayuda. Por suerte, esta mañana un hombre me escuchó y me ha sacado de allí. Estoy débil, creo que saldré de la ciudad unos días, hasta que esté en condiciones de seguir la investigación Día 30 ¿Pero qué...? ¡Odio estos barrotes! Una semana fuera de la ciudad... y en cuanto piso aquí, ¡la policía me encierra! He escuchado a otros presos decir que la poli ha hecho una redada en todo el Barrio Lamita. Sí, he visto bastantes caras conocidas... Tendré que resignarme. No he visto a Elem en la cárcel. Día 62 La Resistance me ayudó a salir de la prisión hace tres días. Siempre es bueno tener amigos... ¡Qué bien sienta el aire libre! Ahora toca trabajar. Tengo que buscar a Elem. Día 63 Elem ya no está en esa casa del Casco Antiguo. Tampoco la he visto junto al supermercado, ni en el almacén. Esta noche iré a la Casa de la Colina, quizá haya vuelto a la vida rutinaria... Día 64 Anoche, cuando me acercaba a la Casa de la Colina, una furgoneta negra paró en la puerta. Elem salió de la casa y entre dos hombre y ella empezaron a descargar cajas y a meterlas dentro de la casa. En cuanto se fue la furgoneta me acerqué a una ventana. Elem estaba allí, delante de una de esas cajas. No pude creer lo que vi cuando la abrió: estaba llena de piezas de armas. Elem cogió la caja y bajó con ella al sótano. Día 90 La furgoneta sigue yendo cada noche a la casa. Guardan unas cuantas cajas y descargan otras. También me he fijado en que últimamente Ch@k@l va detrás de Elem a todas partes. ¿Ahora necesita un perrito faldero? Día 91 Esta mañana fui a la Casa de la Colina. La puerta estaba abierta y no había nadie. El sótano sí estaba cerrado, así que tuve que forzar el candado. Bajé las escaleras y pude confirmar mis sospechas. Aquello estaba lleno de cajas. Algunas vacías, otras llenas de piezas, y muchas llenas de armamento suficiente para tomar toda la ciudad. Había una vitrina en la pared con unos folios dentro. Pude observar que se trataba de contratos de compra-venta. Me sonaban muchos de los nombres que allí aparecían... Intenté abrir la vitrina para coger aquellos papeles, pero estaba bien cerrada. En ese momento escuché un ruido arriba, así que subí sigilosamente las escaleras. Llegué al salón y... ¡tarde! Neverlin estaba allí. Empezó a hablarme acelerada: -¡NoEs! ¿Dónde estabas? ¿Qué hacías en ese sótano? ¡Hay algo sobrenatural ahí! ¡Ni siquiera nosotros bajamos! ¡Nos tenías preocupados! Elem ha estado preguntando por ti sin cesar todos estos días... Sin darle tiempo a acabar, le interrumpí: -Never, escucha. Necesito un candado. No tenemos tiempo. -¿Pero qué...? -¡Corre! Neverlin fue a su habitación y trajo el candado. Bajé con ella al sótano y le enseñé lo que había allí montado. De repente, se escuchó algo en el piso de arriba. Subimos las escaleras a toda prisa. -Never, escucha. Todo esto es de Elem. Está metida en negocios sucios. Actúa como si no lo hubieras visto, que no sospeche de ti. Sin darle tiempo a despedirse, coloqué el nuevo candado en lugar del que estaba forzado y salí por una ventana. Pude escuchar a Elem y Neverlin hablando dentro de la casa. Tengo que ir a la policía. Había nombres de pro-Sephades en esos papeles. No puedo creer que haya estado tratando con ellos todo este tiempo, delante de nuestras narices. Tengo que hablar con ella. O entra en razón, o tendré que acudir la policía, aunque no me guste la idea. Día 93 Ayer por la tarde pasé por la Taberna Averna. Les conté a algunos de los que allí estaban algo sobre este asunto. Elem nos ha traicionado. Está vendiendo armas a pro-Sephades. Sweet-Angel se puso echa un fiera cuando empecé a criticar a Elem. No lo entiendo... ¡qué sabrá ella de lo que ha ocurrido! Volví allí por la noche. Quería matarla. Estaba tan triste y rabioso por dentro... Intenté atacarla, pero tanto ella como yo sabemos que podemos estar luchando durante horas sin llegar a nada. Así que comenzamos a hablar y le pedí explicaciones. ¡Lo negó todo! Ahora me siento realmente traicionado. He decidido acudir a la policía para que la encierren. Quizá así se arrepienta de todo lo que ha hecho.